Batalla Naval (reseña) y análisis del nuevo estándar de Hasbro

Aprovechando el tiempo libre del pasado fin de semana largo del 1ro. de noviembre, he ido al centro comercial de mi ciudad (Punta Arenas), y mientras saboreaba un helado en compañía de mi mujer y de mi hija pequeña, pude ver en las pantallas publicitarias del cine en frente de la heladería el tráiler cinematográfico de “Battleship”, una película aparentemente basada en la franquicia de Hasbro del mismo nombre (Batalla Naval para el mercado latinoamericano y Hundir la Flota, según sé, para España). Aquello me recordó un hilo abierto en la BSK respecto de películas basadas en juegos de mesa; si mal no recuerdo en dicho momento ya se había hablado sobre la película de marras, además de una sobre el Clue (o Cluedo) y otra sobre Monopoly (además, Risk, me parece). En aquella oportunidad me pareció “viable” una película acerca de los últimos, pero realmente encontré anecdótico, sino gracioso (y no en el buen sentido de la palabra), el labrar una trama respecto al Batalla Naval (en adelante usaré esta nominación del juego, ya que me es más propia). El ver en la pantalla a una “frágil” escuadra tío-samesca en frente de lo que parecía ser una omni-potente (Dios me perdone) mole de ingeniería alienígena acalló mis dudas; no recuerdo quién era el director, pero todo muy al estilo de Michael Bay (Transformers 1, 2 , 3, 4, 5…… y 6 probablemente).
¿Nueva estrategia publicitaria de Hasbro o nuevo filón de donde recortar ingresos?, me inclino más por lo último, ya que antes de publicitar los productos, habría que dejarlos en condiciones para el actual mercado. Lógicamente estoy hablando desde el estrado de lo ético y del buen hacer; práctica que al parecer los tipos de Hasbro han abandonado en virtud de una campaña acerca de obtener el máximo de sus franquicias clásicas, con el mínimo de esfuerzo posible, aprovechando de pasada la inocencia de quienes ven en estos juegos aquellos buenos ratos pasados durante su infancia; en pocas palabras, un fiasco.
Analicemos el caso de la nueva edición de Batalla Naval. Recuerdo que lo compré hace como un año, por el precio de doce mil pesos chilenos (aproximadamente unos 17 euros), es decir, un juego “barato” para el mercado de mi país. Como ya he mencionado, lo compré porque estaba barato (aunque igualmente doce mil pesos es un precio que duele) y porque mi mujer tenía ganas de jugarlo. Cuando llegamos a casa procedí a la ceremonia del box opening y lo primero que me llamó la atención fue el “replanteo” que presenta el tablero, el cual en vez de ser el arquetípico conformado por cuadrantes de doble entrada (A5, C7), ahora resultaba un panal de hexágonos al principio algo incomprensible, pero de aquello hablaré más adelante. Por lo demás los componentes son de buena calidad, como sería de esperar de una empresa como lo es Hasbro, pero igualmente objeta reparos, no por su calidad, sino por cómo se aprovechan, pero igualmente ya veremos.
La mecánica del juego sigue siendo la misma de siempre, dos jugadores, uno con la escuadra azul y el otro con la roja, ambos despliegan ocultos y posteriormente comienzan los disparos a ciegas en procura de alcanzar una de las naves contrarias. La pelotudez está en que con el cambio de tablero, por lo menos al principio (y que vale para siempre, pues en mi caso particular por lo menos, no me han vuelto las ganas de jugar una segunda partida), existe cierta resistencia mental a adaptarse al cambio; el asunto es que las filas de hexágonos pareados linealmente y dispuestos de manera vertical formando columnas, se identifican individualmente mediante letras (de la A a la J, si mal no recuerdo), pero al no existir líneas, la numeración de las casillas de cada grupo es independiente, y como ya he dicho, al principio cuesta agarrarle el ajuste al asunto. Por lo demás, todo es lo mismo… no, hay una extraña nave nueva de forma hexagonal, que pretende ser una especie de plataforma marina, me figuro que para helicópteros o algo así, no lo sé.
En mi humilde parecer, han sacrificado uno de los puntos fuertes de lo que era un juego sencillo y sin pretensiones, su tradicional tablero de cuadrantes, para otorgar una imagen pueril de lo que podría parecer la pantalla de un radar de barrido radial; además, la configuración de los componentes, al fijar ambos tableros (azul y rojo) en un solo conjunto, otorga pocas posibilidades, obligando a los jugadores a restringirse a una mesa, digamos, de bar (el típico cuadrado de 1×1 m), a diferencia de la antiquísima edición con tableros independientes tipo “notebook” que otorgaba una comodidad y flexibilidad incomparables para jugar. Como si lo anterior fuese poco, han añadido un diseño artístico horroroso que intenta de manera descaradamente inútil, simular el tablero de control en el puente de un buque de combate, con unos aleros de cartón blando a los costados y sujetos con pinzas estáticas, ilustrado con símbolos y dibujos pseudo-navales con números y gráficos sin motivo ni significado, que más recuerdan aquellos tableros con parpadeantes luces de colores que conformaban la utilería de series vintage como Buck-Rogers en el Siglo XXV o Star Trek.
Como si lo anterior fuese poco, la experiencia de juego resulta bastante frustrante en el sentido que, si bien es cierto la calidad de los materiales no es mala, sí hay reparos acerca de su desempeño en el juego; me explico: las clavijas que se utilizan para señalar los impactos directos o en el agua muchas veces no se ajustan a los agujeros del tablero o de las embarcaciones, situación que resulta bastante molesta sobre todo en el tablero de control de cada jugador (el que queda vertical), ya que cuando se pincha una de estas clavijas de un lado y resulta que hay que aplicar un poco de fuerza para acomodarla en su respectivo agujero, del otro lado, las clavijas del otro jugador que quedan relativamente sueltas, suelen caer, pudiendo producir desbarajustes mayores en lo que respecta al control de la situación actual del juego. Una lata.
Un punto a favor del “sistema” nuevo (hay que ser justos), es que la disposición hexagonada del tablero permite colocar embarcaciones, además de las consabidas posiciones vertical y horizontal, también en posición diagonal, lo que aumenta o prolonga las posibilidades de supervivencia de una nave cuando es detectada.
A decir verdad, mis experiencias con lo último de Hasbro, en general, no han resultado nada satisfactorias, lo cual me hace cuestionar los procedimientos comerciales o sencillamente el enfoque de la línea editorial que han trazado para sus juegos de tablero clásicos. Ya he comentado por ahí mis pareceres sobre la nueva edición del Risk, sobre todo de su enfoque artístico muy en la línea del que acabo de comentar respecto al Batalla Naval, es decir, simulación militar en plan “charcha” (o “cutre” como dicen en España)  y con un reglamento tipo “Top Secret Portfolio” que resulta un engorro; además, me tomo seguramente la palabra de muchos, pero he de decir que este enfoque que comento constituye un insulto a la militaria en general y al oficio de quienes llevamos la profesión de las armas.
Por otra parte, es posible apreciar una suerte de sobre-explotación, a veces exitosa, otras no, de varios juegos más o menos clásicos sobre distintas plataformas, con casos tan “emblemáticos” como aquella edición del Clue (o Cluedo) cuya caja parece un empaque de pizza para delivery y cuyo contenido es exactamente el mismo que el de la edición estándar; uno podría pensar – Oh!, un Clue Express-, pero nada de eso. Se entiende que tal vez quieran llegar a un público más casual, pero creo que habría que dejar las diferencias bien establecidas.
  • Monopoly: aparte de las miles de ediciones temáticas y regionales, también existe en los formatos u-build (del cual he visto buenas reseñas) y en cartas (Monopoly Deal, del cual también he visto buenos comentarios, pero que a mi, personalmente, no satisfizo).
  • Risk: Hasta donde sé, sólo la nueva edición, la cual no alcanza la altura de la anterior… me perece que existe una versión u-build pero no estoy seguro. Además ha salido una edición brief para iPhone/Pod touch.
  • Stratego: miles (exageración) de ediciones temáticas, pero el juego sigue siendo el mismo de siempre.
  • Cranium: al típico partygame de tablero se le ha adicionado una versión de cartas.
  • Pictureka: ídem que el Cranium.
  • Boogle: aparte del cásico, también ha salido recientemente una edición de cartas (Boogle Slam), además, aún más recientemente, ha salido uno que funciona a través de unos dispositivos con pantalla digital, el cual, a decir verdad, se ve bastante bien (por lo menos para aquellos que gustan de este tipo de juegos).
Con lo anterior sólo pretendo ilustrar aquello a que me refiero, una sobre explotación que no siempre representa calidad. Por ejemplo, me parece que toda la línea de juegos de cartas basados en franquicias ya existentes representa un esfuerzo (más o menos patético), por quitar terreno al muy simpático UNO, ya que hasta el diseño de las cajas es el mismo.
Para finalizar, debo establecer que en lo referido a emitir juicios (y también al repartir muerte), soy bastante “gandalfiano”, no me gusta; lo mismo que con respecto a dar consejos soy bastante “élfico”, pienso que son regalos peligrosos; no obstante escribo todo esto porque pretendo prevenir acerca de informarse antes de comprar y no caer en el truquillo aquel de dejarse llevar por la nostalgia, en este sentido, me parece que el otro gigante de los juegos, Mattel, es bastante más responsable al momento de sacar nuevos productos o ediciones al mercado, en mi humilde opinión.

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