De juegos duros y otras hierbas

Ya hace un tiempo que escribí sobre las dificultades y particularidades del diseño de fillers. Hace no tanto tiempo hice lo mismo sobre los PnP (o de lo que yo pienso que debería ser uno de éstos. Obviamente cada diseño tiene sus propias rarezas y bemoles, y me gustaría hacer lo propio con los juegos duros, pero el asunto es que actualmente no dispongo de tiempo para aventurarme en semejante desafío de diseño, pero pienso hacerlo algún día, y por mientras, me gustaría analizar un poco este género de juegos, en virtud de los cuales se rompen tantas lanzas últimamente.

¿Qué diablos es un juego duro? A lo mejor aquí cabría hacer alguna de esas bromas malas pero irresistibles, seguramente relacionada con la densidad del cartón utilizado en tableros y demás, pero vengo sintiendo que éste se trata de un tema que no da para bromas… en la blogósfera y en general en todo el ciberespacio relacionado con el mundus ludicæ se suelen escuchar (o leer) cometarios referentes a sesiones y quedadas de juegos duros, también artículos, diálogos y guiones al respecto en donde queda el retrogusto final de que estos juegos son más bien propios de ciertas selectas cofradías herméticas y cuyo disfrute e incluso su comprensión está reservada a seres de algún plano superior y menos banal que el común de los mortales. Con o sin razón (no lo sé) se critican los Kennerspiel des Jahres y muchos jugones se despachan comentarios altaneros en los que pareciera que la diversión ha quedado de lado y se ha trocado por un afán de deglutirse reglamentos “forestslayers” (matabosques) y mecánicas que casi dan con la Ecuación de Dios. Por otro lado los temas que suelen merodear en ese mundo no ayudan a crear otra impresión, sobre todo por la vertiente de los eurogames duros, en los cuales se encuentra cierta tendencia hacia las infumables particularidades comerciales en sitios geográficos de algún modo notables, durante épocas ya pasadas. Los ameritrash por lo menos intentan socavar aún en temas probadamente populares y profanos.

– Juntémonos a aburrirnos de modo grave dilusidando difíciles cálculos inocuos de administración escondida en un mal pretexto de comercio en ciudad de la Italia del prerrenacimiento-.

Por lo menos a mí, eso no me llama en lo absoluto. Lo que yo quisiera es reírme con un juego sí, de mecánica compleja, pero que no por ello sea un truño de carácter grave y aburrido. Vamos, el azar forma parte de toda vida y es inevitable, sobre todo en un juego en donde, con el tema que sea, se enfrentan dos o más voluntades ¿Cuál es el puto afán de querer controlarlo todo?; como decía a mis tropas cuando era un joven subteniente: – Simios, ¿acaso quieren vivir para siempre?- (lo cual como más de alguno sabrá, no es mío, por si las dudas). Hay que correr riesgos para divertirse, y lastimarse un poco también.

Los juegos basados en la historia me gustan, pero no me gusta la gente que se cree superior por solamente jugar a éstos y relegar los demás a un público que para ellos resulta infantil. Me gusta la historia, pero también quisiera enfrentarme a una rata gigante o tratar de escapar de una tienda de artículos de magia, participar de una escaramuza en un pueblo maldito y quizás qué otra cosa, pero las mecánicas que frecuentemente abordan esos temas resultan un insulto para la inteligencia adulta.

Sí, quiero juegos duros, complejos, pero que diviertan y que no sea necesario estar rivalizando con problemáticas de cálculo que haya que estar en el MIT o en Princeton junto a John Nash para poder resolver.

El día que yo mismo diseñe un juego duro, llevará este título:

“The Worst Pirate that the World Had Seen Ever”

(“El peor pirata que el mundo haya visto jamás”; si mi inglés no me traiciona) y será para que los jugones podamos echarnos unas carcajadas sin tener que avergonzarnos de ello.

3 thoughts on “De juegos duros y otras hierbas

  1. Me gusta la reflexión que haces. Pero es que hay que distinguir muchas cosas, por ejemplo hay gente que verdaderamente disfruta con los calculos y otra que lo que más le interesa es la historia que le cuenta el juego.
    Por lo que dices tú hablas de los juegos de aventuras pero a estos les pasa como a las películas cuesta mucho encontrar una decente.
    Lo mejor supongo es que sean tus prejuicios (si los tienes) y no los de los demás los que decidan que te juego te gustaría hacer.

    • Sabias palabras de alguien cuya opinión valoro mucho.

      Ya lo había mencionado en algún hilo de la BSK: diseño juegos que a mi me gustaría jugar. Pero de igual modo uno juega a cosas se otros y también uno mismo desea poder influir en la opinión de otros.

      • Pues sí, en el fondo lo que le gusta a uno es que el abanico de con quien jugar se amplie. Alguno habrá que prefiera la soledad de la torre de marfil. Pero intentar influir desde la honestidad no puede ser malo. El tener exito en esa labor de proselitismo es ya otra historia claro.

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